Nuevas tendencias

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La evolución del camping, un sector en auge

El camping, ese viejo actor en el sector del alojamiento, que se reivindica y vuelve con fuerzas para quedarse. Desde the hotel factory rememoramos sus inicios y analizamos la actualidad de este modelo de alojamiento en auge.

El origen del concepto se remonta a la prehistoria. Por aquel entonces, la búsqueda de alimentos obligaba al ser humano a desplazarse de un lado a otro para su supervivencia, disponiendo de pequeñas tiendas de campaña fáciles de transportar, hechas con pieles de animales, grandes hojas caídas de los árboles y palos.

En la actualidad este sector del alojamiento sigue representando, si bien en versión mejorada, la antigua práctica nómada. Aunque la supervivencia no sea el motivo, hoy en día es mucha la gente que decide vivir de un lado a otro sin una residencia permanente gracias al continuo crecimiento de los campings. Esta modalidad de alojamiento no sólo está sirviendo de utilidad para aquellos grupos de gente con una mentalidad nómada, sino que ha pasado a convertirse en una opción vacacional o residencial para algunos segmentos.

Además del concepto, muchos campings actuales han integrado y recuperado algunos tipos de hospedaje históricos como las tradicionales tiendas de campaña, las yurtas, los tipis…

Yurtas


Tipis

El crecimiento de este sector del alojamiento en España queda reflejado en los siguientes gráficos, en los que se observa una tendencia positiva tanto en número de viajeros como en pernoctaciones en los últimos 18 años. Además, según INE, respecto a 2016, los campings en España han contabilizado un incremento del 6,7% en pernoctaciones, un aumento del 4,2% en el número de parcelas ofertadas y una subida del 3,4% en la ocupación de fin de semana. Un dato de especial interés, aportado por la Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning, es el del incremento de las matriculaciones de autocaravanas que ha alcanzado cifras de hasta el 40%, en los últimos dos años.

La evolución positiva de los últimos años en este sector no se ve únicamente reflejada en el crecimiento de las variables sino también en el nacimiento de nuevas especialidades de campings. Todas estas especialidades surgen por petición de los propios campistas, quienes buscan nuevas experiencias. Por ejemplo, hoy en día, los campistas dejan de conformarse con un simple camping de 3* y buscan una experiencia más lujosa, de ahí el nacimiento del glamping, una combinación de “glamour” con “camping”. Otro de los ejemplo de estas nuevas especialidades podrían ser los campings temáticos, destacando entre ellos  aquellos con parques acuáticos, donde la animación y las atracciones se mezclan con la propia experiencia del alojamiento.

 

 

 

 

 

 

La tendencia a nivel mundial de los campings sigue creciendo y, aunque España cuenta actualmente con 513 campings, aún queda mucho por recorrer si lo comparamos con otros destinos europeos como Francia, Alemania y Holanda que alcanzan los 2.785, 1.153 y 1.115 campings respectivamente. Prevemos que la tendencia de este segmento seguirá creciendo en los próximos años y que España conseguirá ofrecer una oferta diferencial y situarse entre los principales destinos escogidos por los campistas.

Dejando a parte la evolución del camping, en el próximo post se explicarán algunos conocimientos y conclusiones de este sector tras haber realizado un desktop research y haber visitado “in situ” diferentes campings en España.

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Sobre millennials y los hoteles que están al llegar

El turismo que viene tiene un principal protagonista: los millennials, este perfil de cliente social, libre y nativo digital ha llegado para quedarse. Tanto es así que los hoteles están empezando a cambiar su concepto: recepcionistas-concierge reales y locales, habitaciones together, experiencias Open house y cocinas colaborativas son solo un breve avance de lo que está apunto de llegar para revolucionar la industria turística.

¿Qué hacer cuando las necesidades de los huéspedes cambian radicalmente de una generación a otra? Eso es lo que muchos empresarios de la industria del turismo se plantean tras conocer que el 20% de los viajeros a nivel mundial son millennials, y que además se estime que su ritmo de viaje aumente en un 50% para 2020. En este post construiremos el hotel del futuro en base a este perfil que ha irrumpido en el sector turístico y ha cambiado la percepción tradicional de ver un hotel.

Antes de empezar a construir el hotel del futuro, hay que analizar los hábitos y entender la visión de turismo de esta generación, desde cómo nace la idea y planificación del viaje, hasta su percepción de post estancia.

Cuando se habla de millennials, Generación Y o Generación Peter Pan, se habla del grupo de personas que nacieron entre el año 1985 y el año 2000. Su identidad cultural se basa en la personalidad crítica, el pensamiento estratégico, la autonomía y la libertad. Se trata de personas nacidas en la era digital, por lo que son nativos en ese campo, tanto es así que han desarrollado un comportamiento multitasking, o lo que es lo mismo, son capaces de utilizar varios canales a la vez. Son sociables y les gusta compartir todo en las redes sociales, un aspecto que deriva en exigencia y muchas veces en nomofobia (appdictos).

Cuando se trata de viajes, su comportamiento apenas varía. Ese grado de sociabilidad y conexión humana en un mundo tan globalizado permite aumentar el círculo de amistad a todo el planeta. Esto a su vez permite conocer nuevos destinos a través de recomendaciones de amigos o conocidos, es por ello que la experiencia del viaje cada vez se encuentra más personalizada.

Se buscan viajes personalizados a preferencias y presupuestos, donde coleccionar experiencias más allá de lo material. Se trata inmersión en la cultura local, de un viaje con sentido en lugar de consentido, se trata de viajes social-care en ambientes eco-friendly, se trata de explorar, de coleccionar experiencias y compartirlas, pero sobre todo se trata de viajar, el destino y la fecha pasan a un nivel secundario.

La forma de planificar los viajes también empieza a cambiar. La irrupción de la era digital trae de la mano nuevas herramientas para gestionar los viajes. Según un estudio realizado por Google, el 41% de los millennials declara haber usado el smartphone para comprar vuelos, algo que solo admite el 25% de sus antecesores. Este mismo estudio muestra también que un 66% de millennials se siente cómodo planificando los detalles de un viaje a través de smartphones, por un 33% de sus antecesores. El mercado no se ha quedado atrás y las empresas más punteras a nivel de reservas de viajes, vuelos y hoteles están apostando fuertemente por las aplicaciones para que la experiencia del cliente al realizar una reserva a través de un smartphone, sea igual de sencilla, completa y cómoda que a través de un laptop.

Conocidos los hábitos de esta generación, desde the hotel factory construimos el hotel ideal para cubrir las necesidades de este perfil. En este post mostraremos los principales atributos sobre los que basarse de cara a ser competitivo en este segmento.

La recepción se reinventa hacia un espacio abierto donde los recepcionistas-concierge, gente real y local, conectan con los huéspedes en una atmósfera cercana e informal. Se apuesta por recepciones panales, convenios con empresas de car sharing, procesos de pre check-in, flexibilidad en los horarios y espacios cozy, en detrimento de mostradores-barrera y recepcionistas con la única función de hacer check-in y check-out.

Con las habitaciones ocurre algo similar, se eliminan escritorios, bedding y decoración anticuada y los baños cerrados, y se apuesta por espacios para socializar, duchas modernas y abiertas, puntos de carga y cargadores por toda la habitación, playlists de música personalizada a los gustos de los huéspedes, habitaciones together: área que permite unificar habitaciones mediante estructuras modulares, y la tecnología más puntera de la mano de Amazon Echo que mediante comandos de voz ejecuta tareas en la habitación al más puro estilo “Siri”.

Cuando se hable de zonas comunes, se hablará de zonas comunales, es decir, espacios slow-life que trasladarán a cada huésped al salón de su casa. La socialización pasa a ser un pilar en estos hoteles y por ello se eliminan las barreras arquitectónicas, los business centre cerrados y los horarios limitados para dar paso a open spaces, espacios inteligentes, espacios bleisure (business + leisure), instalaciones instagrameables de diseño posmoderno donde predominen materiales ecológicos, además de espacios musicales, para runners, para juegos, bibliotecas…

Los puntos de F&B también cambian en esta renovación del concepto de hotel, desaparece la decoración con comida, los uniformes antiguos, la figura del maître tradicional y se disminuye la restricción de horarios. Por otro lado aparecen las cocinas colaborativas, los eventos culinarios sociales (Food trucks, boozy classes, degustación…), la comida con beneficios (comercio justo, healthy), convenios con empresas de fooddelivery (Glovo, Deliveroo…), hostess que acompañan a espacios self-service y barras con batidos healthy y smoothies en diferentes puntos del hotel.

La animación se centra de nuevo en la socialización y la potenciación del contacto entre los huéspedes. La tendencia se basa en la idea Open house: personalización de los servicios hacia experiencias inmersivas en comunidades locales, se buscan experiencias compartidas únicas en el destino a visitar. Para fomentar la sociabilidad entre los huéspedes se apuestan por app sociales propias del hotel, por clases colectivas de actividades healthy (yoga, zumba…) y por entretenimiento en el lobby mediante mesas de pingpong o billares. La tecnología adquiere un papel importante en el servicio de habitaciones ya que se apuesta por el whatsapp como canal de comunicación con los huéspedes, otorgando así un servicio más fresco y cercano.

Se apuesta fuertemente por los servicios de pre y post estancia. En relación a la pre estancia se dejan de lado los emails intrusivos y las conversaciones estándar y el enfoque se centra en nuevas narrativas publicitarias que reflejen la labor social y la filosofía sostenible del hotel, en facilitar la experiencia digital, en comunicar los  eventos locales que se celebren durante la fecha de la estancia y sobre todo en breves formularios que permitan al hotel conocer las preferencias de los huéspedes para personalizar al máximo la experiencia del mismo. En cuanto a la post estancia, el contacto y el trato con el cliente es similar al descrito, sin embargo el enfoque se centra en la fidelización de los clientes. Para ello se propone crear un CRM dónde registrar las preferencias de estos clientes para que el email de post estancia se encuentre lo más personalizado posible, así como las posteriores ofertas que se manden en diferentes momentos estratégicos del año.  Se propone también incentivar la participación en las redes sociales mediante sorteos de estancias y vouchers o mediante la creación de una galería de fotos en la web del hotel Guest pictures con el # del hotel.

Hoy en día, la industria del turismo se encuentra en constante cambio, y los hoteles deben enfocar su estrategia en cubrir las necesidades de los huéspedes que están al llegar para garantizar el éxito en su devenir. En the hotel factory estamos en continuo contacto con las principales innovaciones en el sector hostelero para garantizar al cliente un producto diferenciado del resto de la oferta y acorde a las nuevas tendencias que se originan en el mercado. Si desea conocer más información en cuanto a la importancia de la conceptualización en el sector hostelero y sobre nuestros proyectos de reposicionamiento, no dude en contactar con nosotros y solicitarnos asesoramiento.

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Las regiones vitivinícolas de España, tierras de oportunidades

El desarrollo del turismo en las regiones vitícolas ha ido creciendo en los últimos años, incrementándose en un 24% en 2017 y alcanzando un valor superior a 67 millones de euros. Poco a poco se está creando una nueva tendencia que, de seguir así, pronto pondrá a España como uno de los líderes del Enoturismo en Europa.

Un ronroneo discreto acompaña el canto de los grillos en las regiones vitícolas de España. El éxito de la tendencia en auge del enoturismo se propaga en el país y convierte cada vez más turistas, interesados en conocer la esencia de esas regiones por su vinculación al mundo del vino.

La Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) confirma la tendencia en alza del enoturismo y nos informa que el impacto económico generado por el enoturismo en las rutas de vino de España se ha incrementado en un 24% en 2017, alcanzando un valor superior a 67 millones de euros. El número de turistas que han visitado las bodegas y los museos de las rutas del vino de España ha crecido por un 18% en este mismo año, registrando más de 3,2 Millones de visitas, lo cual demuestra un interés creciente para este tipo de turismo.

El turismo en las regiones vitícolas presenta una estacionalidad particular y menos marcada que en otros tipos de turismo. Los meses de octubre y abril suelen conocer la mayor afluencia de visitantes del año, seguidos por mayo y septiembre. Los meses de verano también registran cifras positivas y por primera vez, el número de visitas realizadas en agosto supera la afluencia de todos los otros meses del año.

Con el desarrollo del turismo en las regiones vitícolas, ya no basta con abrir sus puertas a los clientes y presentar los aspectos técnicos de la producción de vino, sino que desde las pequeñas bodegas a las grandes explotaciones vinícolas, todos han tenido que profesionalizarse en los aspectos turísticos para sacar provecho de este negocio complementario. Además de adaptar las infraestructuras para recibir flujos de turistas, los actores del enoturismo han debido formar su personal al servicio al cliente, extender el alcance de su departamento comercial y crear una oferta complementaria atractiva.

El mundo del vino cuenta con muchos atractivos que los profesionales del enoturismo han sabido aprovechar para establecer una oferta amplia y diversificada seduciendo a la vez los principiantes y connaisseurs de la cultura vitícola. Ahora los productores ofrecen del alojamiento a la degustación de vinos y productos locales, pasando por paseos entre los viñedos y visitas de las bodegas, explicando los procesos de producción de los vinos. Los turistas más sedientos de aprender los  secretos de la dicha bebida pueden asistir a cursos de enología.

Los clientes objetivos de este tipo de turismo son las parejas o grupos reducidos de amigos residentes españoles. En los últimos años ha incrementado la proporción del número de mujeres llegando a superar al género masculino a día de hoy. En cuanto a la edad de los enoturistas, la franja predominante es la de 46 a 65 años, aunque se observa un interés creciendo de los 36-45 años y de los 26-35 años.

La estancia media de los clientes del enoturismo es de 2,65 días, debido a que los enoturistas suelen viajar en coche para puentes o fin de semanas. Un 54% de ellos se alojan en el destino, mayormente en hoteles de 4 estrellas (25%) y 3 estrellas (21%). Los clientes de esos hoteles hacen la reserva entre una semana y un mes antes de la estancia.

El nivel de gasto medio en este tipo de turismo es superior al promedio del turista nacional e internacional con un valor de 156,6 euros. En un segmento cada vez más competitivo, los actores del enoturismo tendrán que abordar una serie de retos inherentes a la evolución del sector. El primero de ellos es la transformación digital. Hoy en día el enoturismo encuentra en las redes sociales, las tabletas, los smartphones y sus aplicaciones oportunidades de desarrollo y de diferenciación.

Los aficionados de la cultura del vino intercambian a través de las redes sociales, una oportunidad para los actores del turismo en las regiones vitícolas de identificar e interactuar con su público objetivo de manera eficaz y al menor coste. Por otra parte, la era digital está cambiando la tradicional visita guiada de las bodegas y otras explotaciones vitícolas con el uso extenso de los smartphones, de sus aplicaciones, de la geolocalización y de los códigos QR.

El reto de los profesionales del enoturismo, si quieren prosperar en este negocio, será el saber incorporar las últimas tendencias tecnológicas sin dañar la autenticidad de la experiencia que los clientes vienen buscar en esas regiones.

El otro desafío que se presenta en la vía de desarrollo del enoturismo en España es la promoción de sus regiones vitícolas al nivel internacional. Si la clientela de este tipo de turismo permanece dominada por los clientes españoles, existe un real potencial para extender los mercados extranjeros. Las iniciativas individuales de los productores para expandir la reputación de los vinos españoles se multiplican, pero la clave para atraer los clientes de los destinos emblemáticos del enoturismo como Burdeos y Toscana se basa en una mejor colaboración entre los diferentes actores del sector vitivinícola y del turismo en primer lugar y una mayor participación del Estado en la promoción de sus regiones vinícolas por otra parte.

Con casi 1 millón de hectáreas de viñedo, España es el país europeo con más superficie destinada a la producción de uva para el vino. El patrimonio cultural español, combinado con la riqueza de su gastronomía y la belleza de sus regiones vitícolas suman a los atractivos que deben hacer de España el líder del Enoturismo en Europa, que, sin lugar a dudas, seguirá creciendo en los próximos años si saca provecho de las oportunidades y aborda los retos que han moldeado el sector en los últimos años.